Notas · Internados
Phillips Exeter cobra 71.797 dólares por un curso en internado y ayuda a la mitad de sus alumnos. La familia que mira Suiza ya lo sabe.
Las cifras de Exeter y de un internado suizo, por qué una academia estadounidense puede cobrar menos, lo que la comparación no dice y por qué la mejor explicación del precio suizo está, curiosamente, en una página de becas.
Imagine la escena: una familia de Hong Kong tiene abiertas en el portátil dos pestañas. En una, la página de costes de Phillips Exeter Academy, en New Hampshire: 71.797 dólares el curso en internado. En la otra, la de un internado del lago Lemán: 164.400 francos. El padre hace la cuenta en el móvil y la madre pregunta lo único que importa: qué recibe su hijo por la diferencia.
Muchos colegios suizos prefieren no entrar en esa conversación. Hablan de excelencia, de tradición y de paisaje, y dejan el precio en un PDF. Creo que es un error. La comparación la hace la familia de todos modos, y si el colegio no la explica, la explica la calculadora.
Las dos cifras.
Phillips Exeter publica para el curso 2026-27 una matrícula de 71.797 dólares en régimen de internado y de 56.077 en externado, más unos 900 de libros. El Institut Le Rosey publica para el curso 2027-28 una cuota de 164.400 francos con alojamiento y enseñanza, antes de suplementos. Con el tipo de referencia del Banco Central Europeo del 12 de octubre de 2026, un dólar valía unos 0,83 francos, así que la cuota de Exeter rondaba los 59.800 francos. Según mi cálculo, el precio suizo es unas 2,7 veces el estadounidense. Son cursos distintos, pero la familia no hace esa distinción en la primera cuenta.
Por qué Exeter puede cobrar menos.
Exeter lo explica en su propia web: su matrícula es más baja que la de colegios comparables porque limita su crecimiento y la complementa con donaciones anuales y con los rendimientos de su fondo patrimonial. Admite sin tener en cuenta la situación económica de la familia y cubre el cien por cien de la necesidad demostrada con becas que no se devuelven. Las familias que ganan menos de 150.000 dólares no pagan matrícula. El 49 % de sus alumnos recibe ayuda, la ayuda media para internos es de 60.000 dólares al año y el colegio concede unos 30 millones de dólares en becas a fondo perdido.
Dicho de otro modo, el precio de Exeter no es lo que paga la mitad de sus familias, y lo que pagan las demás está sostenido por donantes y antiguos alumnos. En Suiza existe filantropía, pero a otra escala. Aiglon College, que se define como colegio filantrópico, ha acogido 134 becados desde 1991, y la mitad de los actuales se financian gracias a la generosidad de padres y antiguos alumnos.
Lo que la comparación no dice.
Exeter es muy selectiva, y su precio es una referencia, no un competidor directo para cada plaza. Además, las dos cifras no cubren lo mismo: sistema educativo, idiomas, tamaño de los grupos, viajes, deportes de montaña, seguro, suplementos. La familia no sabe todo eso cuando hace la cuenta. Y nadie se lo va a contar si el colegio no lo hace.
El punto ciego: la mejor explicación del precio está en una página de becas.
Buscando cómo explican su precio los internados suizos, encontré la explicación más clara en un sitio inesperado: la página de becas de Aiglon. Para decir qué cubre una beca completa, enumera la matrícula, las tasas del Bachillerato Internacional, los libros y exámenes, el apoyo para la universidad, el alojamiento, todas las comidas, el bienestar, las tutorías, la atención sanitaria en el campus, el deporte con forfait y equipo de esquí, las expediciones, los programas culturales, la tasa de residencia, los permisos, la lavandería y el seguro de viaje. Sin proponérselo, describe lo que cuesta de verdad un curso en un internado suizo.
Esa lista es exactamente lo que la familia de Hong Kong necesitaba ver junto a la cifra. No para que el precio baje, sino para que deje de parecer arbitrario.
La familia no compara colegios. Compara lo que entiende de cada uno.
Mi posición.
Un internado suizo no va a ganar la comparación por precio y no debería intentarlo. Bajar la cuota para parecerse a Exeter sería competir contra un modelo financiado por donantes, y perder. Lo que sí puede hacer es explicar con la misma claridad qué incluye su precio, qué no, qué ayudas existen y qué recibe el alumno cada día. Un precio que no se explica parece caro. Un precio explicado parece una decisión.
Lo que yo revisaría.
- La página de precios. Si muestra el coste total del primer año, con suplementos, o solo la cuota.
- Qué incluye. Una lista tan concreta como la de una beca completa: comidas, viajes, esquí, seguro, exámenes, permisos.
- La comparación que ya hace la familia. Una página serena que explique la diferencia con un internado británico o estadounidense, sin hablar mal de nadie.
- Las ayudas. Si existen becas, cómo se piden y para quién. Si no existen, decirlo con claridad.
- La moneda. Una conversión orientativa a las monedas de sus familias, con la fecha del tipo de cambio.
Por dónde empezar.
- Esta semana
Hacer la cuenta de la familia
Comparar su coste total con dos colegios que sus familias consideran, en sus monedas.
- Este mes
Escribir lo que incluye
Una lista concreta de lo que paga la cuota, día a día, en todos sus idiomas.
- Este trimestre
Publicar la comparación
Una página que responda a «¿por qué Suiza?» con hechos, no con adjetivos.
- Cada curso
Actualizar las cifras
Cuotas, suplementos y tipo de cambio, cuando se publiquen las del curso siguiente.
La familia que duda entre Exeter y su colegio tiene una hoja de cálculo. En una columna hay una cifra en dólares y una ayuda posible. En la otra, la suya. ¿Qué escribiría usted en la tercera columna, la que explica la diferencia?
Si tarda más de un minuto en contestar, piense en cuánto tardará esa familia. Y en una duda que conviene no esquivar: si su precio es más alto, ¿su web lo explica o espera que nadie haga la cuenta?
Si quiere que revise cómo explica hoy su web el precio a una familia que ya ha hecho la cuenta, empiece por el Diagnóstico Estratégico. Cuánto cobra su colegio lo decide su consejo, no un diseñador.