Notas · Hoteles y restaurantes

En agosto de 2026, tres de cada cuatro turistas internacionales llegaron a España sin paquete. Y los que se alojaron en vivienda de alquiler crecieron más que los de hotel.

Lo que dicen las estadísticas oficiales de 2025 y de 2026, el dato que se cita menos, quién gasta más al día y por qué la competencia de un hotel de lujo no siempre es otro hotel.

Daniel Esteban Feo7 min de lectura

Imagine la escena: una pareja de Toronto prepara diez días en Andalucía para junio. Sin agencia y sin paquete, desde el móvil. En una pestaña tiene la web de un cinco estrellas en Marbella, que le pide elegir fechas antes de enseñarle nada. En otra, el anuncio de una villa con piscina a diez minutos, con el precio total, treinta fotos, el mapa y doscientas opiniones en la misma pantalla. Esa noche reserva la villa. Nadie del hotel sabrá nunca que estuvo a punto de elegirlo.

Se repite que España ya no busca más turistas, sino turistas que gasten más. Las cifras de 2026 cuentan algo más útil para un hotel de lujo: quién organiza el viaje, dónde duerme y con qué compara antes de decidir.

Lo que dicen las cifras.

España recibió en 2025 unos 96,8 millones de turistas internacionales, un 3,2 % más que en 2024, que gastaron 134.712 millones de euros, un 6,8 % más, según los datos del INE que publicó el Ministerio de Industria y Turismo. El gasto creció más del doble que las llegadas. El Reino Unido fue el primer país en gasto, con 23.650 millones.

En los ocho primeros meses de 2026, la tendencia sigue: casi 70,4 millones de turistas, un 5,4 % más, y 99.892 millones de gasto, un 8,0 % más. Pero en agosto, el mes más fuerte, el gasto medio por turista fue de 1.455 euros, similar al del año anterior. El gasto total subió porque llegaron más turistas, no porque cada uno gastara más.

El dato que se cita menos.

En agosto de 2026 llegaron a España 12,3 millones de turistas internacionales. Casi 9,2 millones viajaron sin paquete turístico: tres de cada cuatro. Organizaron el viaje por su cuenta, compararon por su cuenta y reservaron por su cuenta.

Y dónde durmieron también cambia. En los ocho primeros meses de 2026, los turistas alojados en hoteles crecieron un 4,2 %, hasta 45,5 millones. Los alojados en vivienda de alquiler crecieron un 11,4 %, hasta 9,2 millones. Solo en agosto, el hotel creció un 6,6 % y el alquiler un 13,7 %.

Un último dato, para saber a quién hablar. En agosto, los turistas del resto del mundo, es decir, los que no vienen de Alemania, Francia, Italia, los países nórdicos ni el Reino Unido, gastaron 231 euros por persona y día. Los que venían del Reino Unido, 198; de Alemania, 194; de Francia, 149.

Lo que no dicen.

Son medias de todo el turismo, no del lujo. Las notas del INE no separan los hoteles por categoría, y no tengo un dato fiable de cuántos clientes de alto nivel eligen una villa en lugar de un hotel. Tampoco sé qué parte de esos 231 euros diarios corresponde a Estados Unidos, a América Latina o a Asia, porque ese cuadro no lo desglosa. Que el gasto por turista se quedara igual en agosto no significa que el lujo no crezca. Significa que la media ya no lo explica todo.

El punto ciego: su competencia no siempre es otro hotel.

Quien viaja sin paquete no busca un hotel. Busca dónde dormir, y en la misma búsqueda aparecen hoteles, villas, apartamentos de marca y casas rurales con encanto. El anuncio de una villa suele enseñar en una sola pantalla lo que más pesa al decidir: el precio total, cómo es por dentro, dónde está exactamente y qué opinan otros. Una web de hotel que obliga a elegir fechas antes de enseñar nada compite en desventaja con ese anuncio.

Y la villa tiene un límite que el hotel no tiene: nadie prepara la mesa, nadie reserva el masaje, nadie contesta a las once de la noche cuando el vuelo llega con retraso. Ese es el terreno del hotel, y es lo primero que su web debería contar.

Contra una villa no se gana con más fotos de la habitación. Se gana enseñando lo que pasa fuera de ella.

Mi posición.

Creo que un hotel de lujo en España debería diseñar su web pensando en quien compara por su cuenta, desde el móvil y con otra pestaña abierta. Eso significa enseñar desde la primera pantalla lo que una villa no puede dar, el servicio, la mesa, el spa, el traslado desde el aeropuerto, y el precio total con sus condiciones, sin sorpresas. Y contestar a cualquier hora en el idioma de quien pregunta. Quien reserva por su cuenta no le debe nada a nadie. Le elige a usted o elige otra pestaña.

Lo que yo revisaría.

  • La primera pantalla en el móvil. Qué ve alguien que llega desde Google antes de tocar el motor de reservas.
  • El precio. Si el total con impuestos y condiciones aparece antes del último paso o al final, como sorpresa.
  • Lo que no tiene una villa. Si el restaurante, el spa, el traslado y el servicio de habitaciones se ven o hay que buscarlos.
  • Los idiomas. Si la web habla las lenguas de los mercados que más gastan al día, no solo las de los que más llegan.
  • La respuesta nocturna. Qué recibe quien escribe a las once de la noche desde otro huso horario.

Por dónde empezar.

  1. Esta semana

    Reservar como un cliente

    Desde un móvil, buscar su hotel y la villa mejor valorada de su zona, y comparar las dos pantallas.

  2. Este mes

    Reescribir la primera pantalla

    Lo que la villa no ofrece, el precio total y una forma clara de preguntar.

  3. Este trimestre

    Contestar fuera de horario

    Respuestas automáticas en el idioma del cliente para lo repetitivo, y una persona para lo que importa.

  4. Cada mes

    Mirar el INE

    Frontur y Egatur publican cada mes llegadas y gasto por comunidad. Comparar su temporada con la de su región.

Abra en dos pestañas su web y el anuncio de la mejor villa de su zona. Póngase en el lugar de una familia de cuatro que viaja sin paquete y tiene un presupuesto parecido para las dos.

¿Qué le da la villa que su web no enseña? ¿Y qué le da su hotel que la villa no puede dar, pero que su web tampoco cuenta? Si la segunda respuesta le cuesta, su competencia ya no es solo el hotel de enfrente.

Si quiere que revise cómo compite hoy su web con el anuncio de una villa, empiece por el Diagnóstico Estratégico. Qué precio y qué condiciones ofrecer lo decide la dirección de su hotel, no un diseñador.