Notas · Internados
El precio de un internado no es una cifra. Es un calendario.
Lo que paga una familia el primer año, cuándo lo paga y qué recupera si cambian sus planes. Un contrato suizo publicado lo muestra línea a línea, y dice mucho de quién es dueño de la relación con la familia.
Imagine la escena: es febrero de 2027 y una familia de Madrid recibe el correo que esperaba. Su hija tiene plaza en un internado suizo para septiembre. En diez días tiene que transferir 72.800 francos. Antes del 31 de marzo, otros 54.800. Faltan siete meses para que la niña deshaga la maleta, y la familia ya ha pagado más de 127.000 francos.
La cifra que todos comparan es la cuota anual. La que decide si una familia firma tranquila es otra: cuánto se paga, cuándo y qué se recupera si algo cambia.
Cómo es un contrato que lo explica.
El Institut Le Rosey publica sus condiciones financieras y contractuales para el curso 2027-28 en francés y en inglés. La cuota, con alojamiento y enseñanza, es de 164.400 francos, en tres trimestres de 54.800. Un alumno nuevo paga una inscripción única de 3.000 francos que no se devuelve. Si es admitido, en diez días hay que abonar un depósito de 72.800 francos: el primer trimestre, que no se devuelve si el alumno renuncia, más una garantía de 18.000 francos para gastos extra, cuyo sobrante se reembolsa después de que el alumno deje el colegio. El segundo trimestre vence el 31 de marzo de 2027 y el tercero, el 31 de enero de 2028.
Después vienen los suplementos. Los dos últimos cursos del Bachillerato Internacional suman 13.900 francos al año, y el bachillerato francés, 4.900. Los alumnos que no residen de forma permanente en Suiza deben entrar en el seguro médico colectivo del colegio, con un cargo fijo de 3.950 francos hasta los 19 años y de 8.620 a partir de entonces. El dinero de bolsillo va de 20 a 120 francos por semana según la sección, y la decena de salidas culturales al año cuesta entre 60 y 250 francos cada una.
He sumado solo lo que el documento fija para un alumno nuevo de los dos últimos cursos del Bachillerato Internacional que no vive en Suiza: 164.400 francos de cuota, 3.000 de inscripción, 13.900 del Bachillerato Internacional y 3.950 de seguro. Son 185.250 francos el primer año, más un depósito de 18.000 que se devuelve en parte o del todo. Sin dinero de bolsillo, sin salidas, sin vuelos.
Las cláusulas que pesan más que la cifra.
La matrícula se renueva sola cada año mientras ni los padres ni el colegio digan lo contrario. Los padres que quieran retirar a su hijo o hija del curso 2027-28 deben comunicarlo por escrito, como tarde, el 31 de marzo de 2027. Si lo retiran entre el 31 de marzo y el comienzo del curso, el primer trimestre no se devuelve. Si lo retiran a mitad de un trimestre, se pagan ese trimestre y el siguiente.
Y hay una cláusula que dice mucho de quién es dueño de la relación con la familia. Le Rosey escribe que nunca paga a agentes ni intermediarios, que las familias que los usan les pagan directamente y que no pueden influir de ningún modo en una decisión de admisión. También dice que no pedirá ni aceptará donaciones a ningún fondo de desarrollo.
El punto ciego: la ventana de marzo.
En un colegio con una cláusula así, la familia que piensa en cambiar de centro tiene que decidirse antes del 31 de marzo, meses antes de que acabe el curso. Para el colegio que espera recibirla, la ventana para ser encontrado se cierra en invierno, no en verano. Un colegio que espera a la primavera para hacerse visible llega tarde a esas familias.
Hay una segunda consecuencia, más discreta. Si una familia solo conoce un colegio a través de un agente, el colegio no sabe que la familia está decidiendo. La web es el único lugar donde el colegio puede hablarle directamente, antes del plazo y sin intermediarios.
Una familia no teme la cifra. Teme lo que nadie le ha explicado.
Mi posición.
Creo que la web de un internado debería publicar el coste completo del primer año, el calendario de pagos y las reglas para salir con la misma claridad que este contrato, y en la propia página, no solo en un PDF. Un colegio caro no pierde familias por decir lo que cuesta. Las pierde por obligarlas a adivinar. La claridad en el precio es la primera prueba de cómo tratará el colegio a una familia.
Lo que yo revisaría.
- El coste del primer año, sumado. Cuota, inscripción, depósito, suplementos y seguro en una sola tabla.
- El calendario. Qué se paga y cuándo, contado desde la fecha de admisión.
- Las reglas para salir. Plazo de baja, qué se devuelve y qué no, explicado con palabras sencillas y no solo en el contrato.
- Quién paga a quién. Si el colegio paga o no a agentes, dicho en la web.
- Las monedas. Un equivalente aproximado en la moneda de las familias, con la fecha del tipo de cambio.
Por dónde empezar.
- Esta semana
Leer su web como una familia que paga
Buscar el coste completo del primer año y contar cuántos clics hacen falta para encontrarlo.
- Este mes
Escribir la página del coste
Tabla, calendario y reglas para salir, revisados por su dirección financiera y su asesor jurídico.
- Antes de enero
Preparar la ventana de marzo
Contenido para las familias que piensan en un cambio: plazos, visitas y admisión fuera de calendario.
- Cada año
Actualizar con las condiciones nuevas
En cuanto se publiquen las del curso siguiente.
Lea su web como un padre que ya ha decidido que puede pagarlo y ahora quiere saber cuándo y qué pasa si algo cambia. Tres preguntas, sin abrir el contrato:
- ¿Cuánto paga antes de que su hija pise el colegio, y en qué fechas?
- Si en marzo cambian sus planes, ¿cuánto recupera?
- Si las condiciones cambian el curso siguiente, ¿quién se lo dice, y cómo?
Si su web no contesta a ninguna, la familia las contestará con su imaginación, y la imaginación nunca es barata. Si quiere que revise qué encuentra hoy una familia en su web sobre el coste real, empiece por el Diagnóstico Estratégico. Las cláusulas de su contrato las redacta su asesor jurídico, no un diseñador.