Notas · Clínicas privadas
Su crecimiento viene de fuera. Y casi nadie sabe por qué.
El mercado español de reproducción asistida crece por precio, no por número de ciclos, y la paciente que vive en otro país es la que mantiene la demanda. Lo que dicen los datos sobre ella y lo que casi ninguna clínica pregunta.
Imagine la escena: una mujer de Lyon, 41 años, escribe un martes a las 22:40 a tres clínicas de Barcelona, Valencia y Alicante. Ha hecho dos tratamientos en Francia que no salieron bien. Pregunta por la donación de óvulos, por los plazos y por cuántas veces tendrá que viajar. Una de las tres le contesta esa misma noche, en francés. Las otras dos, al día siguiente, en inglés.
Si la elige su clínica, empezará el tratamiento unas semanas después. Y es muy probable que nadie anote en ningún sitio por qué eligió España. No es una suposición: en el registro nacional de 2023, en el 90,4 % de los ciclos de pacientes que viven en otro país no consta la razón.
El crecimiento no viene de más ciclos.
Según el Observatorio Sectorial DBK, los centros privados especializados en reproducción asistida facturaron 685 millones de euros en 2025, un 5,1 % más que el año anterior, dentro de un mercado total de unos 1.000 millones. En marzo de 2026 había 265 centros, alrededor del 65 % en Cataluña, Andalucía, Madrid y la Comunidad Valenciana, y los diez primeros operadores sumaban en 2024 el 69 % del mercado.
Lo importante está en la explicación. La facturación sube porque sube el coste medio por tratamiento, mientras el número de ciclos tiende a estabilizarse. DBK habla de estancamiento en los ciclos de pacientes españolas, con posible saturación del mercado nacional, y de dinamismo en la demanda de pacientes extranjeras. Dicho de otro modo: el volumen que falta en casa llega de fuera.
Quién llega de fuera.
El registro de la Sociedad Española de Fertilidad recoge para 2023 un total de 168.372 ciclos de fecundación in vitro y 30.464 inseminaciones. De ellos, 34.849 corresponden a pacientes residentes en otros países, cerca de uno de cada seis según mi cálculo. Más de la mitad de esos ciclos, el 53,4 %, son de donación de óvulos. Por origen, Francia aporta el 38,3 %, Italia el 19,2 %, Reino Unido el 8,1 % y Alemania el 7,3 %. La propia sociedad estima que alrededor del 20 % de los nacimientos logrados con estas técnicas se produjeron fuera de España.
Lo que nadie anota.
Aquí está el punto ciego. De esos 34.849 ciclos, solo en unos 3.350 consta por qué la paciente vino a España. En el resto, 31.499, la casilla está vacía. Con tan pocos casos no se puede sacar una conclusión firme, pero lo que hay contradice una idea muy extendida. La razón que más aparece es mejorar la calidad del tratamiento tras intentos fallidos, con 1.062 ciclos. Le siguen la lista de espera o la cercanía, con 533, y una técnica que es ilegal en su país, con 509. El precio aparece en 300.
Si la paciente extranjera viniera sobre todo por precio, la promoción sería su mejor anuncio. Los pocos datos que existen apuntan a otra cosa: viene a buscar una segunda oportunidad, a no esperar o a hacer lo que en su país no puede. Eso se gana con confianza, información clara y una respuesta rápida en su idioma, no con un descuento.
Una clínica que no sabe por qué la eligen tampoco sabrá por qué deja de elegirla.
Mi posición.
No bajaría el precio para atraer a la paciente de Lyon. Le preguntaría por qué viene, en su idioma, desde el primer mensaje, y guardaría la respuesta con el cuidado que exige un dato de salud. Con un año de respuestas, una clínica sabe qué contar en su web, en qué idiomas atender primero y qué tiene que resolver antes de que la paciente viaje. El mercado ya no crece en número de pacientes. Crece en lo que cada paciente decide confiarle.
Lo que yo revisaría.
- La primera respuesta. En qué idioma y a qué hora contesta su clínica a quien escribe desde París, Milán o Londres.
- La pregunta que falta. Por qué España y por qué ahora, planteada con tacto en la primera conversación y no en un formulario de veinte campos.
- El viaje completo. Cuántos desplazamientos hacen falta, qué se puede hacer a distancia y quién contesta cuando la paciente ya ha vuelto a casa.
- El coste total explicado. Qué incluye el precio, qué no y en qué momento se paga cada parte, para que nada llegue por sorpresa.
- Su propio registro. Lo que comunica al registro nacional y lo que podría aprender si rellenara la casilla del motivo.
Por dónde empezar.
- Esta semana
Contar
Cuántas consultas del último trimestre llegaron desde fuera de España y desde qué países.
- Este mes
Preguntar
Añadir a la primera conversación la pregunta del motivo y registrar la respuesta.
- Este trimestre
Recorrer el camino
Seguir, mensaje a mensaje, lo que vive una paciente extranjera desde la primera consulta hasta el seguimiento en su país.
- Cada año
Comparar
Contrastar lo que dicen sus pacientes con el registro nacional y ajustar la web y los idiomas.
Antes de cerrar esta página, intente contestar de memoria. ¿De cuántos países le escribieron pacientes el año pasado? ¿Cuántas de ellas llegaron a la primera consulta? ¿Y por qué se quedaron por el camino las demás?
Si las tres respuestas son números, tiene usted algo que pocas clínicas tienen. Si son impresiones, la pregunta de esta nota sigue abierta en su propia consulta: su crecimiento viene de fuera, pero ¿sabe usted por qué?
Si quiere que revise cómo recibe hoy su clínica a la paciente que escribe desde otro país, empiece por el Diagnóstico Estratégico. Lo que se puede preguntar y guardar sobre la salud de una paciente lo decide su delegado de protección de datos, no un diseñador.