Notas · Clínicas privadas

La paciente que lee una tasa de éxito en su web puede abrir el registro oficial y buscar su centro.

El artículo 22 de la Ley 14/2006, los resultados por centro del Registro Nacional de Actividad, el artículo 88 del código deontológico de 2022, lo que entiende una paciente británica por «success rate», y por qué la cifra más alta es la que menos dice.

Daniel Esteban Feo7 min de lectura

Imagine la escena: una paciente de 39 años que vive en Mánchester compara tres clínicas de Valencia desde el sofá. La primera promete en su portada una tasa de éxito muy alta, en letras grandes. La segunda no da ninguna cifra. La tercera enseña un porcentaje por grupo de edad, con el año y un enlace al registro oficial. Ella abre el registro, busca las tres y descubre que la cifra de la primera no se parece a nada de lo que ve allí. Ya no lee el resto de la web.

En España, los resultados de cada centro de reproducción asistida no son un secreto. La ley exige que se publiquen, y cualquiera puede consultarlos. Eso cambia lo que significa poner una cifra en su web.

Lo que dice la ley.

La Ley 14/2006, sobre técnicas de reproducción humana asistida, dice en su artículo 3 que las técnicas se aplican solo cuando hay posibilidades razonables de éxito y después de informar a la mujer de sus posibilidades de éxito, de sus riesgos y de las condiciones de aplicación. Y su artículo 22 obliga al registro de actividad a hacer públicos, al menos una vez al año, los datos de cada centro: las técnicas que realiza y las tasas de éxito en términos reproductivos obtenidas por cada centro con cada técnica, además de cualquier otro dato que ayude a valorar la calidad de la atención.

El Código de Deontología Médica de 2022 añade la otra mitad. Su artículo 88 pide que la publicidad médica sea objetiva, prudente y veraz, de modo que no levante falsas esperanzas. Su artículo 89 considera contrario a la deontología usar la publicidad para fomentar esperanzas engañosas de curación.

Lo que publica el registro.

El registro que cumple hoy esa función lo gestiona la Sociedad Española de Fertilidad. Según la propia SEF, no es el registro oficial que describe la ley, pero el Ministerio de Sanidad lo considera Registro Nacional desde los datos de 2014, mientras termina de implantar su propia plataforma, y por eso la participación de los centros es obligatoria. Cada año, una empresa independiente revisa los datos de más del 10 % de los centros.

En su web pública, cualquier persona puede consultar los resultados por centro. Los más recientes son de 2023: hay que esperar a los partos de los embarazos de diciembre, que llegan hasta septiembre del año siguiente, y después a los controles de calidad. Se presentan por técnica y por edad de la mujer, como un rango y no como una cifra única, y el rango es más estrecho cuantos más ciclos hace el centro. Junto a ellos aparecen cuántas transferencias se hicieron con uno, dos o tres embriones y cuántos embarazos fueron únicos, gemelares o triples.

La SEF insiste en dos cosas. Que comparar directamente las tasas de embarazo entre clínicas puede llevar a equívocos, porque dependen de la edad, del diagnóstico y del número de embriones transferidos. Y que el porcentaje de embarazos únicos es el principal parámetro de buena práctica de un centro. Por eso no publica un ranking.

Lo que no sé.

No he encontrado ninguna sanción publicada en España a una clínica por la tasa de éxito que anunciaba en su web, y no sé si existe. No sé cuándo terminará el Ministerio de implantar su propia plataforma, ni si cambiará cómo se publican los datos. La publicidad sanitaria depende además de normas autonómicas que no son iguales en todas partes. No soy abogado. Qué cifra puede publicar su clínica, y con qué explicación, es una pregunta para su dirección médica y su asesoría jurídica.

El punto ciego: la traducción cambia la cifra.

Piense en las pacientes que llegan del Reino Unido. Allí la autoridad de fertilidad, la HFEA, publica para cada clínica los nacimientos por embrión transferido, contando los gemelos como un solo nacimiento, y los nacimientos por punción ovárica. Avisa de que ninguna de esas cifras dice cuáles son las posibilidades de una persona concreta. Si la versión inglesa de su web traduce una tasa de embarazo por transferencia como «success rate», una paciente británica la leerá como algo que no es. Y la cifra no vive solo en la portada: está en los anuncios, en las presentaciones, en las respuestas del chatbot y en lo que se contesta por WhatsApp, a veces con un año distinto en cada sitio.

La cifra más alta de su web es la que menos dice, si no explica de qué es.

Mi posición.

Creo que una clínica de fertilidad de alto nivel no debería competir con un porcentaje en la portada. Debería ser la que enseña la cifra que se puede comprobar: la misma medida que el registro, por grupo de edad, con su año, con el porcentaje de embarazos únicos y con el enlace para que la paciente la verifique ella misma. Y en cada idioma, la medida con su nombre exacto. Una paciente que ha visto tres portadas con cifras brillantes confía en la clínica que le enseña cómo leerlas. En un tratamiento de fertilidad, la transparencia no es un riesgo comercial. Es el argumento.

Lo que yo revisaría.

  • Cada cifra de éxito publicada. En la web, en cada idioma, en anuncios, folletos, chatbot y respuestas de WhatsApp.
  • Qué mide cada una. Embarazo o parto, por ciclo, por punción o por transferencia, con óvulos propios o donados.
  • La edad y el año. Si la cifra dice a qué grupo de edad y a qué año corresponde.
  • La coherencia con el registro. Si lo que dice la web se puede encontrar, con la misma medida, en los resultados públicos de su centro.
  • Los embarazos únicos. Si la web habla de seguridad además de éxito.

Por dónde empezar.

  1. Esta semana

    Buscar su centro

    Abrir los resultados públicos de 2023 y leerlos como lo haría una paciente.

  2. Este mes

    Hacer la lista

    Cada cifra de éxito que su clínica publica, dónde, en qué idioma y de qué año.

  3. Este trimestre

    Reescribir con el equipo médico

    Una sola forma de presentar resultados, revisada por su dirección médica y su asesoría jurídica, igual en todos los idiomas.

  4. Cada año

    Actualizar

    Cuando el registro publique los datos nuevos, la web cambia el mismo mes.

Una paciente británica lee «tasa de éxito» en su web. Entiende «success rate», y para ella significa una cosa concreta: un bebé en casa. Después abre el registro oficial y busca su centro.

¿Coinciden las dos cifras? ¿Miden lo mismo? Y la pregunta que importa más que cualquier porcentaje: después de leer las dos, ¿confía más en su clínica o menos?

Si quiere que revise qué cifras enseña hoy su web, en cada idioma, y cómo podrían ayudar a una paciente a elegir en lugar de alejarla, empiece por el Diagnóstico Estratégico. Qué resultados puede publicar su clínica lo deciden su dirección médica y su asesoría jurídica, no un diseñador.