Notas · IA, datos y normas

Hacienda prevé aplazar VeriFactu a octubre de 2028. El plazo de la factura electrónica entre empresas, en cambio, ya está corriendo.

Qué se aplaza y qué no, las fechas que marca una orden ya en vigor, lo que todavía no se sabe y por qué los datos de una factura se juegan en el primer formulario.

Daniel Esteban Feo7 min de lectura

Imagine la escena: la dirección de una clínica dental de Málaga con dos sedes cambió de programa de facturación en primavera para llegar a tiempo a VeriFactu. En octubre lee que Hacienda quiere aplazarlo otra vez y decide olvidarse del asunto hasta 2028. Esa misma semana empezó a correr otro plazo, el de la factura electrónica entre empresas, y nadie en la clínica lo ha relacionado con el primero.

Los aplazamientos se comentan mucho más que las fechas que se cumplen. En la facturación española de 2026 pasa exactamente eso.

Lo que se aplaza, si se aprueba.

VeriFactu es el reglamento de los sistemas informáticos de facturación (Real Decreto 1007/2023): obliga a que el programa con el que se factura garantice que los registros no se alteran y puedan llegar a Hacienda. Tras el Real Decreto-ley 15/2025, las fechas publicadas son el 1 de enero de 2027 para quien presenta el Impuesto sobre Sociedades y el 1 de julio de 2027 para el resto.

El 5 de octubre de 2026, el Ministerio de Hacienda publicó una nota informativa con una previsión: aplazar las obligaciones pendientes de VeriFactu hasta octubre de 2028, para que coincidan con la factura electrónica obligatoria de quien no supera los 8 millones de facturación anual. La misma nota avisa de que los requisitos de integridad, conservación, trazabilidad e inalterabilidad se mantendrán en términos sustancialmente equivalentes. Es un anuncio, no una norma: mientras no se publique en el BOE, la Agencia Tributaria sigue indicando las fechas de 2027.

Lo que no se aplaza.

Un día después, el 6 de octubre de 2026, entró en vigor la Orden HAC/1028/2026, que regula la solución pública de facturación electrónica. Según la Agencia Tributaria, esa fecha pone en marcha el calendario de la factura electrónica obligatoria entre empresarios y profesionales. Emitirla y recibirla será exigible el 6 de octubre de 2027 para quien facturó más de 8 millones de euros el año anterior, que durante el primer año tendrá que acompañarla además de un PDF legible. Para el resto, el 6 de octubre de 2028.

La obligación de comunicar el estado de las facturas y de los pagos sigue el mismo calendario para las grandes empresas y para las demás sociedades, y llega el 6 de octubre de 2029 para los autónomos. Estas fechas no son una previsión: las marca una orden publicada y en vigor.

Lo que no sé.

No sé cuándo ni con qué norma se aprobará el aplazamiento de VeriFactu, ni si cambiará algo más por el camino. La factura electrónica obligatoria afecta a las facturas entre empresas y profesionales: las que una clínica, un hotel o una inmobiliaria emiten a otras empresas y las que reciben de sus proveedores. Qué le aplica exactamente a su negocio, y desde cuándo, se lo tiene que confirmar su asesoría fiscal. No soy asesor fiscal, y esta nota no sustituye esa consulta.

El punto ciego: la factura empieza en la web.

Se habla de VeriFactu y de factura electrónica como si fueran asuntos del programa de facturación. Pero los datos de una factura se recogen mucho antes: cuando una empresa reserva un retiro en un hotel, contrata una revisión médica para su equipo o encarga una gestión a una inmobiliaria. Si el formulario de la web no pide la razón social y el NIF cuando hace falta, alguien tendrá que copiarlos a mano más tarde, y cada copia a mano es un error posible en un registro que, con VeriFactu, no se puede cambiar sin dejar rastro.

Un aplazamiento cambia la fecha del examen. No cambia el temario.

Mi posición.

Creo que esperar a la última fecha es la decisión más cara, porque obliga a cambiar dos veces: una para VeriFactu y otra para la factura electrónica. Lo sensato es hacerlo una vez y bien, con un programa cuyo proveedor se comprometa por escrito con las dos normas, y con los datos fluyendo sin copias desde el primer contacto hasta la factura. Eso es automatización útil, no tecnología por moda. Lo que hay que automatizar no cambia con la fecha: los datos correctos, una sola vez, desde el primer formulario.

Lo que yo revisaría.

  • A quién factura. Qué parte de sus facturas va a empresas y profesionales, y cuántas recibe de proveedores.
  • Su calendario. Si su volumen de operaciones supera los 8 millones, porque eso adelanta su fecha un año.
  • Su programa. Si el proveedor confirma por escrito VeriFactu y factura electrónica, con fechas.
  • El formulario de la web. Si pide los datos fiscales de una empresa cuando quien reserva o contrata es una empresa.
  • Las copias a mano. Cuántas veces se vuelve a escribir un dato entre la web, la agenda o el CRM y la factura.

Por dónde empezar.

  1. Esta semana

    Saber qué calendario le toca

    Con su asesoría fiscal: volumen de operaciones, facturas a empresas y fechas que le aplican.

  2. Este mes

    Preguntar al proveedor

    Qué hará su programa de facturación con VeriFactu y con la factura electrónica, y cuándo, por escrito.

  3. Este trimestre

    Conectar la entrada

    Que los datos de la web, la agenda o el CRM lleguen a la factura sin volver a escribirlos.

  4. Antes de cada fecha

    Probar

    Emitir y recibir facturas de prueba con clientes y proveedores habituales, con tiempo para corregir.

Siga un dato durante un día. Elija el número fiscal de un cliente que reservó o compró en su web la semana pasada y busque cuántas veces se ha vuelto a escribir a mano desde entonces: en el correo, en la hoja de cálculo, en el programa de facturación.

Cada vez que alguien lo copió, pudo equivocarse. Cuando la factura electrónica entre empresas sea obligatoria, ¿quién descubrirá primero el error, su equipo o el programa de su cliente?

Si quiere que revise cómo llegan hoy los datos de sus clientes desde la web hasta la factura, empiece por el Diagnóstico Estratégico. Qué le aplica y desde cuándo lo decide su asesoría fiscal, no un diseñador.