Notas · Clínicas privadas
191 francos contra 855. En medio está lo que su clínica tiene que demostrar ahora.
Una aseguradora complementaria suiza valoró ella misma los servicios hoteleros de una noche en habitación semiprivada en CHF 191 y después pactó CHF 855 con el hospital. Para una clínica privada, la consecuencia es sencilla: lo que no esté descrito dejará de pagarse.
En una inspección in situ, la FINMA, el supervisor financiero suizo, se encontró con una cifra que conviene recordar. Una aseguradora de salud complementaria había valorado con su propio modelo los servicios hoteleros de una noche en la planta semiprivada de un hospital en CHF 191. Después pactó con el hospital CHF 855. La FINMA publicó el ejemplo en enero de 2025, sin nombres, para demostrar que muchos precios de mercado siguen muy por encima de los precios de referencia internos de las aseguradoras.
Un poco de contexto para quien lee desde España. En Suiza, el seguro básico de salud es obligatorio y cubre el tratamiento en planta general. La cobertura semiprivada y privada se contrata aparte, como seguro complementario, y es la que paga la libre elección de médico, la mejor habitación y casi todo lo que vende una clínica privada. Se rige por otra ley y la vigila otro supervisor, por eso aparece la FINMA.
La cifra se puede leer de dos maneras. Como un escándalo, que es como la leyó casi todo el mundo. O como una pregunta para cada clínica privada: ¿qué recibe exactamente una paciente con cobertura semiprivada por esa diferencia? La clínica que no tenga una respuesta precisa difícilmente conseguirá que se la paguen en la próxima negociación.
Qué ha cambiado.
A finales de 2020, la FINMA formuló lo que espera de los seguros complementarios en transparencia y trazabilidad. La Asociación Suiza de Seguros (ASA) lo convirtió en once principios para definir, valorar y facturar las prestaciones adicionales. Los hospitales deben indicar con precisión qué pertenece al seguro básico y qué al complementario. El plazo venció a finales de 2024 y, según la ASA, la renegociación de los contratos duró hasta finales de 2025. En la medición final de abril de 2026, que cubre en torno al 96 % del mercado, el 94,1 % de los contratos cumplía. El 5,9 % restante son vacíos contractuales: entre esos hospitales y esas aseguradoras no hay hoy ningún contrato vigente.
La FINMA no ha aflojado. En enero de 2025 criticó contratos sin una separación clara del seguro básico, honorarios médicos que en algunos casos siguen siendo altos y prestaciones médicas que todavía se facturaban dos veces. Las exigencias se aplican expresamente también a los médicos contratados y a los médicos externos que usan el hospital para sus pacientes. Los precios que se alejan mucho de los de referencia deben bajar. Y la FINMA no autoriza nuevos productos de seguro hospitalario complementario mientras no esté garantizado que sus exigencias se cumplirán de forma duradera.
Para una clínica, esto crea una nueva carga de la prueba. Antes bastaba con ser una buena casa. Hoy cada prestación adicional tiene que estar descrita, valorada y justificada.
El punto ciego: la paciente nunca lee ese texto.
Aquí es donde me interesa. Las clínicas describen sus prestaciones adicionales con más detalle que nunca, pero para la aseguradora, en contratos y modelos de tarifas. La paciente que paga su seguro complementario cada año no ve casi nada de eso. En muchas webs de clínicas, la página de la cobertura semiprivada es la foto de una habitación y la palabra confort.
Es un problema, porque es la asegurada quien decide si mantiene ese seguro y dónde se trata. Si no sabe qué recibe por su prima, descubre su valor en la cama del hospital, o nunca. Y si no lo conoce, compara clínicas por ubicación y fama, no por lo que de verdad ofrecen de más.
Mi posición es clara: la prestación adicional que figura en el contrato también tiene que estar en la web, en el idioma de la paciente. Libre elección de médico, habitación, horario de visitas, comidas, elección de cita, una persona de contacto fija: descritos en concreto, no como adjetivos. No es publicidad. Es la misma transparencia que exige la aseguradora, dirigida a la persona que al final paga.
Lo que el contrato recoge como prestación adicional también tiene que estar en la web.
Cuando no hay contrato.
La FINMA menciona de forma expresa una posibilidad que las clínicas temen: que entre aseguradora y hospital no haya contrato durante un tiempo, o incluso de forma permanente en algún caso, en interés de los asegurados. A la vez aclara que la cobertura se mantiene con o sin ese contrato. Los asegurados tienen derecho a las prestaciones que fijan las condiciones generales de su seguro complementario. Según la ASA, hoy esa situación afecta al 5,9 % de los contratos, y las negociaciones siguen abiertas.
La Suiza francófona ya lo vivió. Cuando terminó el periodo transitorio de la FINMA, el 1 de enero de 2025, Helsana no llegó a un acuerdo con todos los proveedores, sobre todo en Ginebra y en Vaud, y advirtió que, sin contrato, el seguro hospitalario complementario no asume los costes o solo los asume en parte. Hasta el acuerdo de junio de 2025 no se levantaron allí las restricciones en planta semiprivada y privada. En semanas así, el teléfono suena. Las pacientes con una operación programada quieren saber si están cubiertas, y la respuesta depende de su póliza, no de la clínica. Una página actualizada sobre seguros y costes, y un proceso que sigue las garantías de cobertura y avisa a tiempo a los pacientes, dejan de ser una cuestión de diseño. Deciden si la paciente se queda.
Lo que yo revisaría.
- Las páginas de semiprivada y privada. ¿Dicen qué recibe la paciente de más, en concreto, o solo adjetivos?
- La coincidencia con los contratos. ¿Promete la web algo que no está pactado como prestación adicional? ¿Falta algo que sí lo está?
- Las páginas de los médicos. Las prestaciones médicas adicionales están en el foco. ¿Se ve quién trata y cómo funciona la libre elección de médico?
- La página de seguros y costes. Actual, fechada y con una respuesta clara sobre qué pasa si no hay garantía de cobertura.
- El circuito de la garantía de cobertura. ¿Quién la pide, quién la sigue, cuándo se entera la paciente? Aquí una buena automatización ahorra días y llamadas.
191 contra 855 no es un juicio sobre la medicina privada. Es una invitación a nombrar el propio valor con la precisión suficiente para que una aseguradora pueda valorarlo y una paciente pueda entenderlo. Las clínicas que lo hagan primero en su web tendrán el mejor argumento en las dos conversaciones. Y si dirige una clínica en España, la lección no cambia: quien paga quiere saber qué está pagando.
Haga una prueba con una sola habitación. Escriba en una lista lo que recibe de más una paciente en semiprivada frente a la general, con nombres concretos, no con adjetivos. Después ponga al lado lo que dice su web de esa habitación.
Si las dos listas no se parecen, le espera una pregunta incómoda: si una aseguradora tuviera que poner precio a esa habitación leyendo solo su web, ¿qué cifra pondría? ¿Más cerca de 191 o de 855?
Si quiere que revise su web y el recorrido de sus pacientes desde este ángulo, empiece por el Diagnóstico Estratégico.